
El control de plagas es un proceso técnico que requiere una colaboración estrecha entre la empresa especializada y el usuario. Para garantizar que un tratamiento sea 100% eficaz y, sobre todo, seguro para los habitantes de una vivienda o empleados de una empresa, es imperativo seguir protocolos estrictos. Con más de 60 años de trayectoria en el sector, se ha determinado que el éxito de una intervención depende en gran medida de las acciones realizadas en las fases previas y posteriores al servicio.
La fase de preparación es determinante para que los biocidas o métodos de control alcancen los focos de infestación. Una planificación adecuada permite que los técnicos trabajen con mayor precisión y rapidez.
Resulta fundamental facilitar el acceso a perímetros, zócalos y rincones detrás de electrodomésticos. Se recomienda retirar muebles ligeros de las paredes y despejar las zonas donde se ha detectado actividad de insectos arrastrables, como cucarachas u hormigas.
En cuanto a la seguridad alimentaria, todos los comestibles deben ser almacenados en recipientes herméticos o dentro de la nevera. Los utensilios de cocina (platos, cubiertos y ollas) deben guardarse o cubrirse para evitar el contacto directo con el producto, aunque se utilicen soluciones biodegradables de baja toxicidad. Un servicio de desinfección profesional siempre prioriza la integridad de los espacios de manipulación de alimentos.
Las mascotas son especialmente sensibles a los cambios en su entorno. Es necesario retirar sus bebederos, comederos y juguetes. En el caso de acuarios, estos deben sellarse herméticamente y las bombas de aire deben desconectarse durante el proceso. Aunque los tratamientos actuales están diseñados para ser mínimamente invasivos, la prevención es la base de un protocolo de alta calidad.
La evolución tecnológica ha permitido que la eliminación de organismos patógenos sea hoy más eficiente que hace décadas. La metodología aplicada varía según el tipo de organismo objetivo, ya sean insectos voladores, xilófagos o microorganismos.
Uno de los métodos más efectivos para la eliminación de insectos y roedores y la desinfección ambiental es la nebulización. Esta técnica fragmenta el desinfectante o insecticida en partículas microscópicas que quedan suspendidas en el aire y penetran en áreas de difícil acceso donde los métodos tradicionales no llegan. Esta tecnología es especialmente útil en grandes superficies, naves industriales o comunidades de propietarios, ya que reduce drásticamente el tiempo de inactividad del inmueble.
Una vez finalizada la intervención, comienza la fase de seguridad post-tratamiento. Es el momento donde el usuario retoma el control del espacio bajo directrices profesionales.
El tiempo de seguridad es el intervalo necesario para que el producto se asiente y actúe correctamente. Por lo general, se recomienda un periodo de entre 2 y 4 horas antes de reingresar, aunque esto puede variar según la ventilación del lugar y el producto empleado. Al volver, la primera acción debe ser abrir ventanas y puertas para generar una ventilación cruzada durante al menos 30 minutos.
Un error común es realizar una limpieza profunda con productos químicos agresivos inmediatamente después de la fumigación. Esto puede neutralizar el efecto residual del tratamiento, especialmente en el caso de geles para hormigas o cucarachas. Se debe evitar fregar los perímetros y zócalos tratados durante los primeros días; la limpieza debe limitarse a las zonas de contacto directo, como encimeras de cocina o mesas de comedor, utilizando únicamente agua y jabón neutro.
Para empresas, comunidades de propietarios y administraciones públicas, la realización de un tratamiento no solo busca la eficacia sanitaria, sino también el cumplimiento legal. Una empresa de desinfección certificada bajo normas internacionales como la ISO 9002 debe emitir un certificado oficial tras cada intervención por nebulización. Este documento acredita el producto utilizado, la técnica empleada y la fecha de realización, garantizando que el espacio es apto y seguro para el uso público o privado.
Faycanes es la principal empresa de control de plagas en Canarias. Con más de cincuenta años de experiencia, ofrecemos tratamientos rápidos, seguros y eficaces.
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