
La presencia de hormigas en los enchufes e interruptores no es solo una molestia estética, sino un problema técnico que puede comprometer la seguridad de una vivienda o negocio. En el archipiélago canario, debido a las condiciones climáticas estables y la arquitectura de las edificaciones, este fenómeno es recurrente. Cuando las hormigas colonizan la red eléctrica, los métodos convencionales de limpieza resultan insuficientes, requiriendo un enfoque basado en la biología de la especie y la seguridad técnica.
El fenómeno de las hormigas dentro de los mecanismos eléctricos responde a necesidades biológicas específicas. Los enchufes ofrecen un entorno que los espacios abiertos de la casa no pueden proporcionar.
Las cajas de derivación y los tubos corrugados por los que viaja el cableado eléctrico ofrecen una temperatura constante y protección frente a depredadores. En especies como la hormiga faraón (Monomorium pharaonis), muy común en interiores, estos huecos cálidos son ideales para establecer nidos satélite. Al estar protegidos por las paredes, la colonia puede expandirse sin ser detectada durante meses.
Existen evidencias científicas de que ciertas especies de hormigas son atraídas por los campos electromagnéticos. Además, si una hormiga queda atrapada o recibe una descarga leve, libera feromonas de alarma. Estas señales químicas atraen a otras obreras de forma masiva, provocando una acumulación de insectos en un espacio reducido que puede terminar en el colapso del mecanismo eléctrico.
Ignorar una hilera de hormigas que entra por un interruptor puede derivar en costes de reparación elevados y riesgos personales.
La acumulación de hormigas vivas y muertas dentro de una base de enchufe actúa como un puente conductor entre los bornes de fase y neutro. Esta acumulación puede generar un arco eléctrico, provocando el salto de los interruptores automáticos (magnetotérmicos) o, en casos extremos, el inicio de un incendio por sobrecalentamiento de los restos orgánicos.
Aunque las hormigas no se alimentan del plástico, algunas especies pueden morder el aislamiento de los conductores para abrirse paso o ampliar el espacio del nido. Este deterioro del recubrimiento deja el cobre expuesto, aumentando exponencialmente la probabilidad de derivaciones eléctricas y fallos en el suministro.
El tratamiento de plagas en zonas con tensión eléctrica requiere protocolos estrictos para evitar accidentes y asegurar la eficacia del plan de control doméstico.
El error más común es aplicar insecticidas en aerosol directamente sobre el enchufe. Los líquidos son conductores de la electricidad y pueden causar un cortocircuito inmediato. Además, los sprays suelen tener un efecto repelente que solo logra dispersar la colonia hacia otras áreas de la casa, agravando el problema al crear nuevos focos.
Para una eliminación definitiva, es fundamental utilizar la logística de la propia colonia. El servicio de fumigación de hormigas en Canarias utiliza geles específicos de alta apetencia.
Para garantizar que la infestación no reaparezca, se recomienda seguir un cronograma de control profesional:
Si tras una aplicación inicial de cebo la actividad persiste en varias habitaciones, o si se percibe un olor a quemado cerca de los interruptores, es imprescindible contar con un exterminador de hormigas certificado. Con 60 años de trayectoria, Faycanes recomienda la intervención profesional cuando se sospecha la presencia de múltiples nidos satélite, una característica propia de la hormiga argentina y la faraón en el entorno canario. Un diagnóstico técnico a tiempo evita sustituciones costosas de la instalación eléctrica.
Faycanes es la principal empresa de control de plagas en Canarias. Con más de cincuenta años de experiencia, ofrecemos tratamientos rápidos, seguros y eficaces.
Mejorando día a día por tí
*Servicio sin tener que salir de casa: Salvo que las condiciones de infestación lo requieran
*Métodos de pago y financiación: Aplicable en determinados contratos que por sus características e importe se encuentren habilitados
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