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Realizar una mudanza representa uno de los mayores retos logísticos tanto para particulares como para el sector hotelero. Sin embargo, más allá de la organización de bultos, existe un riesgo biológico latente: la dispersión de plagas. Lograr una mudanza sin chinches requiere comprender que estos insectos hematófagos, específicamente las especies Cimex lectularius y Cimex hemipterus (chinche tropical), no se desplazan por falta de higiene, sino por su extraordinaria capacidad para viajar ocultos en mobiliario, ropa y estructuras de madera.
El proceso de traslado de enseres facilita el escenario ideal para la expansión de una infestación. Las chinches poseen un cuerpo ovalado y aplanado que les permite refugiarse en grietas milimétricas de somieres, cabeceros y rodapiés. Durante una mudanza, estos insectos pueden pasar inadvertidos y colonizar nuevos espacios en cuestión de horas.
Las chinches son insectos de una resistencia notable. Una hembra puede depositar cientos de huevos en las costuras de un colchón o en las uniones de un armario. Las ninfas, tras eclosionar en un periodo de 6 a 10 días, requieren alimentación sanguínea para completar sus cinco mudas. No obstante, su capacidad de supervivencia sin alimento durante semanas las convierte en "pasajeros" peligrosos durante el transporte de mercancías.
En zonas geográficas específicas como Canarias, la movilidad internacional ha favorecido la presencia de la chinche tropical (C. hemipterus). A diferencia de la especie común, su ciclo biológico puede acelerarse con las temperaturas altas. Por ello, en un entorno de alta rotación como el de las islas, contar con una empresa de desinsectación en Canarias es vital para identificar correctamente la especie y aplicar el protocolo de control adecuado antes de trasladar el mobiliario.
Antes de introducir cualquier objeto en cajas o camiones de mudanza, es imperativo realizar una inspección sistemática. La detección temprana permite contener la plaga antes de que afecte a la nueva propiedad o al vehículo de transporte.
La inspección debe centrarse en la búsqueda de indicios biológicos claros:
El error más común en una mudanza es utilizar cajas de cartón usadas o mantas de protección de dudosa procedencia. Las chinches suelen ocultarse detrás de cuadros, en marcos de puertas y dentro de enchufes. Es fundamental revisar cada unión de madera del mobiliario antes de proceder al sellado.
Para garantizar una mudanza sin chinches, se deben aplicar medidas de barrera y tratamientos térmicos preventivos. La ciencia del control de plagas demuestra que estos insectos son vulnerables a temperaturas extremas.
Toda la lencería, ropa de cama y cortinas deben ser embolsadas herméticamente en el lugar de origen. El protocolo profesional dicta que estas prendas deben lavarse a una temperatura superior a los 60°C. Si bien las chinches no sobreviven más de 60 días a temperaturas constantes de 27°C, el choque térmico directo es la única garantía de eliminación de huevos y adultos. Para una protección total en el hogar, se recomienda seguir una guía para eliminar chinches en casa que incluya el tratamiento de áreas críticas.
El mobiliario que no puede ser sometido a calor debe ser aspirado con equipos de alta potencia (preferiblemente con filtros HEPA) y, en casos de sospecha, sellado con film plástico industrial. Este procedimiento evita que, en caso de existir ejemplares ocultos, estos puedan escapar durante el trayecto y contaminar otros objetos o el propio camión de mudanzas.
Una vez alcanzado el destino, la vigilancia no debe cesar. En el ámbito de los hoteles y viviendas vacacionales, la rotación de huéspedes exige protocolos internos de inspección de entrada y salida.
Los establecimientos turísticos deben evitar trasladar lencería de habitaciones bajo sospecha a zonas limpias. La implementación de un programa de Manejo Integrado de Plagas (IPM) asegura que cualquier indicio sea tratado mediante vapor seco o tratamientos para el hogar contra chinches de grado profesional, minimizando el impacto reputacional y económico.
Si durante la mudanza se confirma la presencia de actividad nocturna o picaduras, los métodos caseros —como insecticidas de gran superficie— resultan contraproducentes, ya que suelen dispersar la plaga hacia otras habitaciones. En este punto, la intervención de un servicio profesional de fumigación de chinches es la única vía para garantizar la erradicación total. Las empresas con experiencia técnica utilizan herramientas avanzadas como linternas UV y detectores de calor para localizar focos que son invisibles al ojo inexperto.
Faycanes es la principal empresa de control de plagas en Canarias. Con más de cincuenta años de experiencia, ofrecemos tratamientos rápidos, seguros y eficaces.
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