
La ineficacia de una trampa suele estar relacionada con tres factores: ubicación, atractivo y densidad. Cuando la trampa no cae, el cebo desaparece o no hay actividad, el problema rara vez es el dispositivo en sí, sino la estrategia previa. En entornos residenciales es habitual que existan puntos calientes infraatendidos (bajo fregadero, cámara de lavavajillas, tras el frigorífico, falsos techos o registros), corredores de pared sin cubrir y accesos sin sellar que perpetúan el ciclo.
Según la práctica habitual en viviendas y negocios, un diagnóstico eficaz empieza con inspección: rastros de grasa en zócalos, heces recientes, roeduras y rutas. La experiencia del sector indica que, si en 48–72 horas no se registran capturas con señales evidentes de actividad, la estrategia está mal planteada y debe reajustarse: mover trampas a corredores, aumentar unidades por metro lineal, pre-cebar y combinar con medidas pasivas (orden y saneamiento). En casos de cocina abierta o trasteros con alimento disponible, el roedor prioriza fuentes fáciles y evita la novedad.
Cuando el problema persiste, conviene pasar a una auditoría profesional con protocolo de densidad, pre-cebo y sellado. En estos escenarios, un servicio profesional de desratización en Canarias acorta tiempos y reduce riesgos colaterales.
La ubicación es el 60–70% del éxito. Las trampas deben ir a ras de pared, en esquinas y detrás de objetos que crean pasillos naturales. En cocinas, priorizar: hueco del horno, detrás de nevera, bajolavabo y mueble de basuras. En trasteros, proteger estanterías bajas, cajas de cartón y zonas de pienso/semillas; en exteriores, cubrir accesos a cuarto de máquinas y arquetas (siempre en estaciones seguras).
Densidad recomendada orientativa:
La experiencia operativa (>80.000 incidencias resueltas en el sector) confirma que grupos de 2–3 trampas por punto (espaciadas 10–20 cm) aumentan la probabilidad de interceptación. Es preferible mucha captura en poco tiempo que pocas trampas durante semanas: reduce aprendizaje del roedor y acorta el ciclo. En entornos con niños/mascotas, usar estaciones cerradas y fijar trampas al suelo o dentro de portacebos.
Si tras dos noches la tasa de captura es cero con actividad evidente, escalar a un plan de control de roedores con garantía que combine exclusión, trampas y seguimiento para estabilizar el foco.
El error más frecuente es contaminar la trampa con olor humano o manipular el cebo en exceso. Se recomienda guantes desde la apertura hasta la colocación. El cebo debe ser muy atractivo y mínimo (un guisante de tamaño), fijado para que el roedor tenga que tirar y activar el gatillo. En ratón doméstico resultan eficaces cremas grasas (cacahuete, avellana), semillas, chocolate o mezcla con avena; en ratas, atraer con pre-cebo seco (grano) varios días y, tras aceptación, activar dispositivos.
Errores típicos:
Los protocolos avalados por sistemas de gestión de calidad recomiendan pre-cebar 24–72 h en casos de desconfianza y rotar a cebo diferente si en tres días no hay mordidas. En viviendas con menores o mascotas, la solución rápida y segura contra ratones incluye estaciones cerradas y revisión diaria hasta estabilizar capturas.
Cuándo combinar: en focos persistentes, alternar snap + multicaptura y mantener trampas “muertas” (sin activar) como parte del pre-cebo. Cuando se detecta aprendizaje (evitación de modelo concreto), cambiar modelo, orientación y ubicación en bloque. En infraestructuras con auditorías, se valora integrar telemetría básica para registrar actividad.
Prioridades: contención, acceso nulo y revisión frecuente. Colocar trampas dentro de estaciones bloqueables, fijarlas a superficie y mantenerlas fuera de zonas de juego. Evitar trampas de pegamento en presencia de mascotas por riesgo de contacto. En cocinas, limpiar migas y almacenar alimentos en recipientes herméticos para eliminar competencia.
Buenas prácticas:
Cuando la convivencia, la seguridad o la biohigiene lo exigen, es aconsejable derivar a técnicos certificados para eliminar ratones que apliquen medidas de contención y limpieza profesional.
La desconfianza a la trampa se detecta por mordidas en el cebo sin disparo, huellas alrededor o actividad nocturna lejos de dispositivos. Protocolo recomendado:
En operaciones profesionales, el seguimiento continuo y la documentación de tendencia acortan la curva de resolución. Un servicio profesional de desratización en Canarias aporta inspección, plan a medida y garantía de continuidad.
Aunque el enfoque de este artículo son las trampas, existen errores con raticidas que sabotean la estrategia: colocar cebos sin portacebos anclado, dosificar sin evaluar consumo, usarlos donde hay alimento competidor y carecer de exclusión. Resultado: consumo irregular, riesgos para no objetivo y aprendizaje del roedor, que reduce eficacia de trampas posteriores.
Buenas prácticas integradas:
Se recomienda escalar cuando:
Un plan de control de roedores con garantía incluye inspección, instalación estratégica, seguimiento y asesoramiento para prevenir reinfestaciones. La metodología profesional —estudio inicial, estaciones y trampas de última generación, control continuo y formación— reduce riesgos y tiempos. Para resolver incidencias con rapidez y seguridad, puede solicitar un plan de control de roedores con garantía y obtener una solución rápida y segura contra ratones adaptada al entorno.
Faycanes es la principal empresa de control de plagas en Canarias. Con más de cincuenta años de experiencia, ofrecemos tratamientos rápidos, seguros y eficaces.
Mejorando día a día por tí
*Servicio sin tener que salir de casa: Salvo que las condiciones de infestación lo requieran
*Métodos de pago y financiación: Aplicable en determinados contratos que por sus características e importe se encuentren habilitados
© 2025 • Copyright Faycanes S.L.