
Para eliminar polillas en casa hay que atacar el foco donde están las larvas y los huevos —el armario o la despensa—, no a los adultos que se ven volar. La polilla adulta apenas vive unas semanas y no come: el daño en la lana o en los cereales lo causan las larvas, que permanecen escondidas en costuras, pliegues y envases mientras los adultos revolotean por la habitación. Matar a las que vuelan no resuelve nada si no se limpia y trata el lugar exacto donde se reproducen. El primer paso es saber qué especie tienes, porque el tratamiento de la polilla de la ropa y el de la polilla de la despensa no son el mismo.
La polilla de la ropa se alimenta de fibras de origen animal —lana, seda, plumas, pieles— y se encuentra en armarios, baúles, alfombras y tapicerías; la polilla de la despensa se cría en alimentos secos como harina, cereales, arroz, frutos secos, legumbres o comida de mascotas. Las dos especies se distinguen a simple vista por el color de las alas y por dónde aparecen, como se explica en esta guía visual para identificar las polillas. Si ves adultos en dormitorios y en la cocina, puede haber dos focos distintos que conviene tratar por separado.
Las polillas de la ropa se eliminan vaciando por completo el armario afectado, tratando cada prenda con calor o con frío y limpiando el mueble hasta el último rincón antes de volver a guardar nada. No basta con tirar el jersey agujereado: las larvas y los huevos están también en prendas que parecen intactas y en las grietas del mueble.
La lavanda, el cedro y los aceites esenciales son repelentes: pueden disuadir a una hembra adulta de poner huevos en un armario limpio, pero no matan a las larvas que ya están comiendo dentro de una prenda. Son un complemento de prevención, no un tratamiento de una infestación activa. Las antiguas bolas de naftalina han quedado retiradas del mercado europeo por su toxicidad y no deben usarse en una vivienda; los productos actuales de venta libre actúan por contacto en superficie y rara vez alcanzan una larva escondida en una costura o bajo una alfombra.
Las polillas de la despensa se eliminan localizando y desechando todos los alimentos contaminados, limpiando los estantes hasta las ranuras y pasando el resto de la comida seca a envases herméticos. El error más común es tirar solo el paquete donde se vieron las larvas: la hembra pone huevos en varios envases a la vez, y las larvas atraviesan el cartón y el plástico fino de paquetes sin abrir.

Las trampas de feromonas atraen y capturan a los machos adultos, pero no eliminan una plaga de polillas por sí solas, porque no actúan sobre las hembras, las larvas ni los huevos. Su utilidad real es otra: confirmar que hay polillas, saber en qué habitación está el foco y, tras una limpieza completa, comprobar que no siguen emergiendo adultos. Si una trampa sigue capturando polillas semanas después del tratamiento, el foco no se ha localizado del todo.
Las polillas vuelven después de limpiar porque queda algún foco sin tratar: huevos que no se ven a simple vista, larvas escondidas en una alfombra de lana, en el relleno de un cojín, en la tapicería de una butaca o en una prenda guardada en otra habitación. Con calor y humedad el ciclo se completa en pocas semanas, así que un solo foco olvidado basta para que vuelvan a aparecer adultos. En Canarias, con temperaturas suaves y humedad ambiental alta durante todo el año, las polillas no hacen la pausa invernal que sí hacen en climas fríos, y una infestación puede mantenerse activa doce meses seguidos. Si tienes dudas de qué insecto está detrás de los daños, nuestra guía para identificar plagas por sus rastros ayuda a descartar otras plagas de la madera o de los tejidos.
Hace falta un tratamiento profesional cuando las polillas reaparecen después de dos limpiezas completas, cuando los adultos se ven en varias habitaciones, o cuando el foco está en elementos que no se pueden lavar ni congelar, como alfombras de lana, moquetas, tapicerías o rellenos de plumas. En comercios de ropa, almacenes de alimentación y hostelería, además, la plaga afecta al género y a la normativa sanitaria, y conviene actuar sin esperar a que se extienda. En Faycanes trabajamos el control de plagas en las islas desde 1965, y el servicio de fumigación de polillas en Canarias empieza siempre por identificar la especie y localizar el foco real antes de aplicar ningún producto, porque de eso depende que el tratamiento sea definitivo.
Para evitar que las polillas vuelvan hay que quitarles las dos cosas que necesitan: alimento accesible y rincones quietos donde reproducirse sin que nadie los mueva.
Faycanes es la principal empresa de control de plagas en Canarias. Con más de cincuenta años de experiencia, ofrecemos tratamientos rápidos, seguros y eficaces.
Mejorando día a día por tí
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