
Para eliminar termitas en casa no basta con tratar la madera dañada: hay que llegar a la colonia. Las termitas que aparecen en un rodapié o en una viga son solo obreras en busca de alimento, mientras que el nido —con la reina y el grueso de la población— permanece oculto en el terreno o dentro de la propia estructura. Por eso los únicos tratamientos realmente definitivos son los que las propias termitas transportan hasta el nido, como los sistemas de cebo, o los que levantan una barrera que la colonia no puede atravesar. Lo demás elimina insectos sueltos y deja el problema intacto.
Los remedios caseros no eliminan una plaga de termitas porque actúan sobre los ejemplares visibles y no sobre el nido. Una colonia sostiene su población gracias a la reproducción continua de la reina y al reparto de alimento entre castas, de modo que matar a las obreras que salen a la superficie no interrumpe ese ciclo. El resultado habitual es que la infestación parece remitir unos días y reaparece semanas después, a menudo en un punto distinto de la vivienda.
Estas sustancias pueden matar por contacto a las termitas que se encuentran en la zona tratada, pero no llegan al interior del nido ni son transportadas hasta él. El vinagre y el aceite de naranja se aplican en superficie y se degradan con rapidez; el ácido bórico exige un contacto sostenido que rara vez se da en una galería cerrada. Además, un producto de efecto repelente puede empeorar la situación: la colonia detecta la zona tratada, abandona esa vía y abre galerías nuevas por otro lado, con lo que el daño se reparte por más puntos de la estructura.

Una plaga de termitas sigue activa cuando aparecen señales nuevas después de un tratamiento: galerías de barro rehechas, madera que suena hueca en zonas antes intactas o enjambres de individuos alados en el interior. La ausencia de insectos a la vista no es un indicador fiable, porque las termitas subterráneas trabajan siempre dentro de la madera o bajo revestimientos, sin exponerse a la luz.
Si aún hay dudas sobre qué insecto es el causante, conviene revisar antes su aspecto y su comportamiento en esta guía visual para identificar las termitas, porque el tratamiento cambia por completo si se trata de carcoma o de hormigas aladas.
Los tratamientos que eliminan una colonia de termitas son los que actúan sobre el conjunto de la población, no sobre los individuos visibles. En sanidad ambiental se trabaja con dos estrategias complementarias: los sistemas de cebo, que las obreras reparten dentro del nido, y los tratamientos aplicados a la madera y al terreno, que cortan el acceso a la estructura. La elección depende del tipo de termita, del punto de entrada y de si la construcción tiene contacto directo con el suelo.
Los sistemas de cebo aprovechan el propio comportamiento de la colonia: las obreras consumen el cebo, regresan al nido y lo comparten con el resto de individuos mediante el intercambio de alimento. El principio activo actúa impidiendo que las termitas completen la muda, de forma que la colonia deja de renovar su población y colapsa. Es un método lento por diseño —no mata en el acto—, y esa lentitud es justamente lo que permite que el producto llegue hasta la reina.
La inyección consiste en perforar la madera afectada e introducir el biocida directamente en las galerías, tratando la pieza desde dentro. La barrera química se aplica en el perímetro y en el terreno de contacto para impedir que las termitas subterráneas alcancen la estructura. Ambas técnicas requieren productos de uso profesional y personal acreditado, y suelen combinarse con cebos cuando el nido no está localizado. Cuando el ataque ya ha comprometido vigas o forjados, conviene valorar además el alcance real del deterioro, como se detalla en el análisis de los daños estructurales causados por termitas.
Eliminar una colonia de termitas no es cuestión de una visita: los sistemas de cebo necesitan varios meses de consumo y revisiones periódicas hasta que la actividad cesa por completo. Ese plazo no es un defecto del método, sino la condición para que el efecto llegue al nido entero. Un tratamiento que promete resultados inmediatos está actuando sobre lo visible, y lo visible es la parte menor del problema.
Para evitar que las termitas vuelvan hay que eliminar las condiciones que las atraen: humedad y madera en contacto con el terreno. En Canarias, la combinación de temperaturas suaves durante todo el año y humedad ambiental alta permite que las colonias mantengan actividad sin las pausas invernales de la península, así que la prevención no es estacional, sino continua.
Ante la sospecha de una colonia activa, lo prudente es una inspección técnica antes de aplicar nada: identificar la especie y localizar la vía de entrada determina el tratamiento y evita gastar tiempo en soluciones que solo dispersan la plaga. En Faycanes llevamos más de cincuenta años trabajando el tratamiento de termitas y carcoma en Canarias, con diagnóstico previo y seguimiento hasta confirmar que la colonia ha dejado de estar activa.
Faycanes es la principal empresa de control de plagas en Canarias. Con más de cincuenta años de experiencia, ofrecemos tratamientos rápidos, seguros y eficaces.
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